El arzobispo de Canterbury expresó en un comunicado su "profundo disgusto" por las divisiones internas suscitadas por la consagración del sacerdote gay estadounidense, Gene Robinson.
Esas divisiones "serán demasiado visibles en la medida en que no será posible para el ministerio de Gene Robinson que sea aceptado como obispo por cada provincia de la comunión", subrayó el jefe de la Iglesia anglicana.
Williams dio por sentada la buena fe de quienes han consagrado a Robinson pero invitó a "examinar con honestidad" los efectos "en el ministerio y en la aplastante mayoría de anglicanos, en particular en el mundo no occidental".
El arzobispo anglicano de Nigeria, Peter Akinola, sostuvo en los últimos meses que la consagración de obispos gays les obligaría a consumar la escisión de su Iglesia, que tiene 17,5 millones de fieles en su país.
En la rama norteamericana, llamada Iglesia episcopaliana --2,1 millones de adeptos--, un grupo de 24 obispos conservadores amenazó con salirse si Robinson era nombrado obispo.
Por su parte, el grupo evangélico británico "Reform" estimó que la comunión anglicana "debe oficializar ahora una separación de hecho" tras la consagración de Robinson como primer obispo gay por la rama estadounidense de la Iglesia anglicana.
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